
CALAMOCHA EN LA HISTORIA
Remontando el curso del Jíloca, a 900 metros de altitud, Calamocha es mirador del pasado y presente de Aragón. Un presente que denota actividad y un continuo crecimiento basados en la agricultura, ganadería e industria. Por ello está firmemente arraigado en una honda tradición histórica que ¡e ha hecho, desde siempre, encrucijada de caminos y paso obligatorio de viajeros y reyes. Cabecera de la comarca de su propio nombre, la villa de Calamocha es un municipio de 4.200 habitantes con varios núcleos de población, resultado de la agrupación efectuada en el año 1971 con otras 11 localidades, todas ellas de menor tamaño: Collados, Cuencabuena, Cutanda, El Poyo del Cid, Lechago, Luco de Jiloca, Navarrete, Nueros, OlaIla, Valverde y El Villarejo de los Olmos. La comarca abarca los territorios del valle medio del Jiloca, sierra de Cucalón y Oriche, la laguna de Gallocanta, Ojos Negros y los altiplanos turolenses. Además, extiende su influencia a Campo Romanos y Campo de Loscos. En el paisaje alternan la aridez del secano con la exuberante vegetación de la ribera. La carretera N-234 sirve de línea divisoria acercándonos a la capital de la provincia, Teruel, que dista 71 km de nuestra localidad, y a Zaragoza, que se encuentra a 110 km de distancia. Esta ubicación geográfica permite al viajero detenerse en Calamocha para comer, descansar o bien para hacer acopio de los ricos productos de la tierra. Calamocha, encrucijada de caminos y crisol de culturas, forma triángulo entre Zaragoza y Valencia. Por este mismo punto pasaba hace 2.000 años la calzada romana que unía Zaragoza con Córdoba. De aquella época se conserva en perfecto estado el bello puente romano sobre el río Jiloca. Resulta muy interesante para el viajero conocer su patrimonio artístico, completando la visita con la degustación de sus embutidos y el renombrado jamón, que, junto al alto nivel de la hostelería presente en Calamocha y su capacidad de más de 300 camas, convierten a esta localidad en el lugar ideal para pernoctar y realizar desde aquí las visitas a los diferentes destinos turísticos, al encontrarse todos ellos en un radio de menos de 30 km. HISTORIA Y PATRIMONIO
También los árabes están presentes en la historia de Calamocha. Permanecieron en estas tierras durante ocho siglos, y de ellos deriva el nombre actual de la localidad, a la que llamaron Calat Muza (castillo de Muza), y un complicado sistema de acequias de riego. En 1089, el Cid llega con sus huestes y se asienta sobre el alto de El Poyo, donde celebrará la fiesta de Pentecostés. A escasa distancia y poco más tarde librará la famosa batalla de levar contra Ramón Berenguer II, Conde de Barcelona. Alfonso 1 "El Batallador" cristianizará estas tierras repoblándolas con sus leales navarros y gascones tras la batalla de Cutanda en 1123. Un siglo más tarde, en 1222, tendrá lugar en Calamocha un dramático encuentro entre Jaime ¡ "El Conquistador" y Pedro de Ahones, a quien el joven monarca tanto estima pero que disiente de la estrategia del rey para expandirse hacia el Mediterráneo. En el siglo XV, Calamocha es escenario de otro episodio con
ocasión de los disturbios provocados contra el rey
Juan II por su hijo el Príncipe de Viana, aliado con
Enrique de Castilla. El 16 de La historia de Calamocha, ligada a la antigua comunidad de
Daroca, dejó su huella en las casas solariegas de la
villa, destacadas por sus fachadas blasonadas y rematadas
con arquería, grandes portalones, hermosos soportales
y aleros donde el ladrillo trenza molduras y arabescos. En
Calamocha destacan los palacios de los Vicente iñigo
y de ¡os Tejada, ambos del siglo XVII, y las casas solariegas
de los Vatero Bernabé y de los Rivera edificadas en
el siglo XVIII. En los pueblos cercanos encontramos también
varias casonas significativas, aunque su aspecto es mucho
más sencillo. Destacan la casa de los Alava en Luco
de Jiloca o la casa de Berciel en Navarrete.
El mejor ejemplo de gótico tardío lo encontramos en ¡a obra magna de Santa María la Mayor de Calamocha (siglo XV1). Posteriormente, ya con reminiscencias barrocas, se construirá la portada-retablo de acceso a esta iglesia (siglo XVIII). El retablo del altar mayor es de estilo manierista, de gran valor. En la fábrica del edificio predomina la piedra sillar.
Calamocha tiene una temperatura media anual de 10,5ºC,
siendo de 3,6ºC la media de enero y de 18,1ºC la
media de agosto. Ello unido a su clima seco y a la existencia
de materia prima de calidad en la comarca, hacen de Calamocha
el lugar idóneo para toda actividad relacionada con
el ganado porcino, tanto su cría como la elaboración
de embutidos, siendo el jamón un producto de alta calidad
y acogido a ¡a Denominación de Origen Jamón
de Teruel. |
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La
Villa de Calamocha y los pueblos que la integran actualmente
este municipio no destacan precisamente por poseer espectaculares
conjuntos históricos, pero sí tienen puntos
de interés artístico.
diciembre
de 1706, tras la muerte del último de los Austrías,
se libra una terrible batalla entre el archiduque Carlos y
los partidarios de Felipe V en la Guerra de Sucesión,
de la que salieron triunfantes los carlistas. Por último,
Fernando VI visita el convento seminario de los franciscanos
dejando en recuerdo de su visita un cáliz que se conserva
en la iglesia parroquial de Calamocha.
Si queremos el mudéjar turolense no podemos ignorar
las esbeltas torres, proclamadas Patrimonio de la Humanidad
por la Unesco en diciembre de 2001, de Lechago, Navarrete
del Río y Olalla, ésta última restaurada
hace pocos años.
Actualmente,
el 44% de la población se dedica al sector terciario
o de servidos, tanto administrativos, como educativos y sanitarios,
como corresponde a una cabecera de comarca. El 25% trabaja
en el sector agropecuario y el 18% restante está ocupada
en el sector industrial.